7.08.2015

Una salida para Grecia




El impago soberano se refiere al incumplimiento de un gobierno en el pago de un crédito principal o de sus intereses antes de la fecha de vencimiento. Este hecho más reciente se presentó el 30 de junio 2015, cuando venció el plazo que tenía Grecia para el pago de aproximadamente 1,500 millones de euros adeudados al FMI. Los ciudadanos griegos, a través de un referéndum, han manifestado su rechazo a ciertas reformas. Sus acreedores oficiales —la Comisión Europea, el BCE y el FMI- consideran que esas reformas son necesarias, y que si no se llevan a cabo, Grecia no podrá superar la crisis, sin embargo la austeridad impuesta a Grecia no ha funcionado, por lo  tanto el incumplimiento se trata de un asunto de capacidad, no de voluntad. México estuvo en una situación similar en 1982 y en distintas entrevistas, el entonces secretario de Hacienda Silva Herzog platicó que a los acreedores internacionales reunidos en Washington les dijo “En México, hay un dicho que dice “debo, no niego; pago, no tengo.”

Hoy, un grupo de economistas con  gran prestigio académico hacen una recomendación similar, por ejemplo, el profesor Jeffrey D. Sachs señala que aún existe un camino para que Grecia salga de la crisis. Para esto se debería recortar drásticamente la deuda de Grecia y ésta debería permanecer dentro de la zona del euro. El profesor Sachs propone una vía en cuatro fases para que Grecia salga de la crisis, en primer lugar recomienda:

1.       Que el pueblo griego se incline por un “no” resonante a los acreedores en el referéndum sobre sus exigencias de esta semana.

2.       Grecia debe seguir suspendiendo el servicio de su deuda a los acreedores oficiales hasta que haya una reestructuración consensuada de la deuda en fecha posterior de este año. Dada su gran depresión, Grecia debe utilizar sus ahorros para pagar a los pensionados, brindar alivio alimentario, hacer reparaciones decisivas en sus infraestructuras y dirigir la liquidez al sistema bancario.

3.       El Gobierno debe decir con claridad a todos los griegos que sus depósitos en euros están seguros, que el país seguirá dentro de la zona del euro (pese a las falsas afirmaciones por algunos miembros del Eurogrupo de que un voto negativo significaría la salida de Grecia) y que sus bancos volverán a abrir inmediatamente después del referéndum.

4.       Grecia y Alemania deben lograr una aproximación poco después del referéndum y acordar un plan de reformas económicas y de alivio de la deuda. Ningún país –incluida Grecia– debe esperar que se le ofrezca un alivio de la deuda en bandeja de plata; debe ganarlo y justificarlo con reformas reales que restablezcan el crecimiento, para beneficio tanto de los deudores como de los acreedores. Sin embargo, un cadáver no puede hacer reformas. Ésa es la razón por la que se deben ofrecer a la vez el alivio de la deuda y las reformas, no las reformas “primero” con promesas vagas de que el alivio de la deuda llegará con una cantidad no especificada y en un momento no especificado en el futuro.

Otros economistas como Thomas Piketty y Joseph Stiglitz también sugieren que se apoye la reestructuración y la reducción de la deuda griega, sin embargo el reto es monumental y consiste en proporcionar las medidas que hagan menos dolorosa y lo más corta posible para población de Grecia.

Finalmente hay que recordar las reflexiones de Keynes sobre las “las épocas de prosperidad, no las de depresión, son el momento indicado para la austeridad”. Mientras tanto el FMI ha tomado nota del referéndum realizado en Grecia y está siguiendo de cerca la situación y ha manifestado su disposición para asistir al país si así se solicita.

No hay que olvidar que Irlanda y Portugal también se vieron envueltas en crisis de deuda soberana tras la crisis financiera mundial, y otra economía de esta zona —España— enfrentó fuertes presiones de financiamiento a causa de los problemas de su sector bancario.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Te preocupa la crisis financiera? Déjanos tus comentarios.