10.01.2013

¿Innovación o Investigación y Desarrollo?



En las teorías de crecimiento económico modernas, basadas en el concepto de crecimiento endógeno iniciado por Paul Romer en la década de los ochenta y ampliado años más tarde por otros investigadores como Grossman y Helpman, explican el crecimiento de un país, con ayuda de un modelo de progreso tecnológico. Uno de los fundamentos de esta teoría es el hecho de que la investigación privada (que mejora los procesos productivos) es motivada, como ya lo había notado Schumpeter, por el flujo de ganancias que acumula un innovador y que incentiva a los otros actores a innovar al ver los beneficios del primero.





 El profesor Paul Romer en el MIDE.


Los economistas Robert Barro y Sala-I-Martin analizan un modelo basado en trabajos de Paul Romer y sus resultados sugieren que el elemento clave para entender el comportamiento de las distintas economías, es que la imitación de un proceso o bien es generalmente más barato que el invento del mismo. Por lo tanto, en la mayoría de los países (sobre todo los que están en vías de desarrollo) se prefiere copiar en lugar de inventar. Por otra parte, el costo relativamente bajo de la imitación implica que el seguidor típico crece relativamente rápido y tiende a alcanzar a los líderes es decir, implica un proceso de convergencia.

Pero lo anterior tiene un límite, pues a medida que en una economía incrementa el número de empresas seguidoras también llamadas imitadoras, los costos de imitación tienden a aumentar y con ello se reducen sus beneficios, por lo que el crecimiento de los seguidores tiende a disminuir.


Lo cierto es que no son conceptos aislados, sino que más bien están íntimamente correlacionados. Sin embargo, la diferencia fundamental consiste en que una economía o una empresa (como lo ha ejemplificado Sala-I-Martín) pude invertir grandes cantidades de dinero en I+D y ello no implica necesariamente que la investigación financiada esté bien dirigida (no necesariamente se está innovando). En palabras del Dr. Sala-I-Martín, usando el ejemplo actual de la situación económica de Nokia y RIM (empresa dueña de los Blackberries):

"Lo curioso de la historia de Nokia y RIM es que ambas dedicaron cantidades industriales de dinero a mantener su liderazgo tecnológico a través de la inversión en I+D. Pero ni las estratosféricas inversiones ni los miles de patentes que éstas generaron sirvieron para salvar a esas compañías de ser vendidas a precio de saldo.
Nokia y RIM. Dos grandes empresas innovadoras que han pasado de ser líderes tecnológicos a dinosaurios empresariales en menos de una década. Dos ejemplos de que nunca hay que confundir I+D con innovación. No lo deben confundir las empresas, los académicos y, sobre todo, los políticos obsesionados por inaugurar clusters y parques tecnológicos. El d[e]stino de Nokia y Blackberry demuestra que confundir I+D con innovación, se paga con la extinción."


 

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