9.23.2013

¿Vale la pena educarse?




Orley Ashenfelter y Alan Krueger son dos profesores de la Universidad de Princeton que se hicieron esta pregunta y estimaron el efecto de la educación en el salario para una muestra de gemelos de Estados Unidos. ¿Por qué gemelos? Eligieron a gemelos genéticamente idénticos para asegurar que no existiera endogeneidad en la variable educación; es decir, para que la correlación entre educación y salario no fuera producto de una correlación entre educación y las habilidades del trabajador u otras características genéticamente determinadas. Esto es importante porque cualquiera podría hablar incluso de la causalidad inversa (salario-educación y no educación-salario), es decir que los que ganan más se educan más.

Los resultados de los autores sugieren que los retornos económicos de la educación pueden estar subestimados en estudios pasados. Ashenfelter et al. encuentran que un año de estudio completado incrementa el salario del trabajador estadounidense entre un 12 y 16 por ciento. Esta estimación es casi el doble de anteriores investigaciones y mucho mayor si no controlamos por las habilidades.

Pero, ¿qué sucede en México? Analizando la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), se encuentra que la desocupación de personas que tienen un grado de instrucción alto (medio superior y superior) ha ido en aumento en el tiempo, incrementando alrededor de 20% del primer trimestre de 2005 al tercer trimestre de 2012. Mientras que la desocupación para personas que tienen un grado de instrucción bajo (primaria incompleta) se ha reducido en 34% del primer trimestre de 2005 al tercer trimestre de 2012 (véase la figura de abajo). Estos resultados llaman mucho la atención ya que a pesar de que las personas se educan su desempleo aumenta, al grado de parecer que hay una relación directa entre educación y desempleo. Lo cual se confirma al reducirse la desocupación para personas menos educadas.






 Por extraño que le parezca al lector, esto no es algo raro desde el punto de vista económico si se piensa que las empresas (empleadoras de los trabajadores) son minimizadoras de sus costos (como el salario), pero que adicionalmente no están contabilizando los beneficios de tener trabajadores más capacitados. Es decir, un incremento en la escolaridad sí aumenta el salario en México, pero este mismo hecho provoca que los trabajadores más calificados no sean contratados con el fin de reducir costos (a pesar de que ellos podrían incrementar la eficiencia de las empresas). Lo anterior puede ser una de las razones por las cuales no ha incrementado la productividad en México en las últimas décadas.



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