4.07.2010

La falta de competencia limita nuestra libertad de elegir

Imagínate que sólo hubiera una pizzería en tu colonia, o que sólo un carpintero elaborará puertas de madera; o bien, que sólo pudieras adquirir los servicios de una sola empresa. Seguro estarías haciendo filas por un buen rato. Cuando esto sucede, limita nuestra libertad como consumidores para elegir entre las opciones que más nos convengan. Eso por no hablar de los altos precios que tenemos que pagar por esos bienes y servicios. En resumen, lo que la falta de competencia provoca es una pérdida de bienestar.
Algunos estudios muestran esta pérdida de bienestar de los consumidores por problemas de competencia en algunos mercados de bienes, entre los que destacan: los servicios de telecomunicaciones, la tortilla de maíz, refrescos, jugos y agua, cerveza, medicamentos, leche, pollo y huevo. Por ejemplo, se estima que en nuestro país el 30 por ciento del gasto de los hogares se destina a mercados con problemas de competencia y que gastamos alrededor de 40 por ciento más por la falta de competencia.
Podemos decir que la competencia ocurre cuando hay muchos compradores y vendedores de un bien o servicio similar. Por otro lado, un mercado es un monopolio si en él existe una sola empresa que ofrece un bien o servicio. Es decir, se habla de un monopolio cuando existe una única empresa que controla la totalidad o un importante porcentaje de la venta de un bien o servicio dentro de una región. Además, esta única empresa, podría vender sus productos y servicios al precio que le resultara más conveniente.

Por lo tanto, el gobierno tiene la tarea de fomentar y promover la competencia entre empresas y vigilar el funcionamiento de los mercados cuando no son competitivos para garantizar la competencia entre empresas. Para esto se requieren ciertas reglas para evitar los monopolios. Hace unos días, el gobierno presentó una iniciativa de reforma a la Ley Federal de Competencia Económica que defiende y promueve la libertad económica en nuestro país. La iniciativa busca dotar de más facultades y herramientas a la Comisión Federal de Competencia que es la autoridad encargada de aplicar la Ley federal de competencia económica, además contempla sanciones económicas más severas con el fin de darle el papel de verdadero regulador, por ejemplo, las multas pueden ser de 10 por ciento de los ingresos acumulables de la empresa para efectos del Impuesto Sobre la Renta si limita la competencia en algún mercado mediante prácticas monopólicas absolutas, además se considera a las prácticas monopólicas absolutas como delitos sancionables con pena de prisión, pues son las faltas más graves cuando hablamos de competencia y hasta del 8 por ciento de sus ingresos acumulables, en el caso de que se realicen prácticas monopólicas relativas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Te preocupa la crisis financiera? Déjanos tus comentarios.