12.21.2008

Estados Unidos oficialmente en recesión

Uno de los aspectos que ha caracterizado el panorama económico de los últimos meses ha sido la incertidumbre y el poco consenso entre analistas financieros y economistas sobre el diagnóstico, la profundidad y los alcances de esta crisis financiera que se ha extendido a gran parte del mundo.

La discusión sobre si Estados Unidos entraría o no en recesión y cuándo lo haría terminó en los primeros días de diciembre cuando la Oficina Nacional sobre Investigación Económica (NBER, por sus siglas en inglés), organismo encargado de diagnosticar los ciclos económicos de Estados Unidos y llevar una cronología de sus recesiones, declaró oficialmente que la economía de aquel país se encuentra en recesión desde diciembre de 2007.

Formalmente se define la recesión económica como un periodo de al menos dos trimestres consecutivos de crecimiento económico negativo, es decir, dos trimestres en que la producción de un país es menor a la del trimestre anterior. Pero no es éste el único criterio para definirla. Para el NBER la recesión indica un declive significativo en la actividad económica, con efectos visibles en producción, empleo, salarios reales y otras variables. Considera a la producción interna y al empleo como los indicadores primarios del nivel de la actividad económica.

El NBER, por vía de su Comité de Vigilancia de los Ciclos Económicos (Business Cycle Dating Committee), declaró que el pico en la actividad económica de Estados Unidos ocurrió en diciembre de 2007, marcando el fin a la expansión, que comenzó en noviembre de 2001 y que duró 73 meses, y el inicio de una recesión. La nomina de pago, que el NBER toma como el mejor indicador para medir el empleo, tuvo su pico en diciembre de 2007 y desde entonces ha ido a la baja, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales. Otros de los indicadores que el Comité tomó en cuenta para realizar su diagnóstico fueron el ingreso personal menos los pagos de transferencias, las manufacturas en términos reales, las ventas comerciales al mayoreo y menudeo, y la producción industrial. Todos éstos llegaron a su nivel más alto entre noviembre de 2007 y junio de 2008 y desde entonces comenzaron a bajar. Para poner un ejemplo del tamaño de la caída cabe señalar que el Índice Manufacturero (ISM) se desplomó en noviembre a 36.2 puntos, su nivel más bajo en los últimos 27 años.

Los pronósticos económicos para el próximo año son desalentadores. Posteriormente al anuncio del NBER, surgieron estimaciones como las de la ONU que pronosticaron un crecimiento económico mundial para el próximo año de tan sólo 1%. Este organismo estima una contracción de la producción en Estados Unidos de -1% del PIB y proyecta una tasa media de crecimiento en los países desarrollados de -0.5%. Para México la ONU pronostica un crecimiento de 0.7%.

Por su parte, Martín Feldstein, presidente emérito del NBER, señaló que la contracción en Estados Unidos podría ser hasta de 5% del PIB si no se toman medidas rápidas y bien dirigidas para aumentar el empleo y reactivar el gasto de los consumidores. También dijo que el mayor impacto para México estaría en las exportaciones y en la actividad del sector automotriz, y estimó que la actividad de la construcción en Estados Unidos se daría en 2 o 3 años. Hasta el momento se ha dado a conocer que en ese país en los primeros diez meses de este año se acumulan 1.2 millones de empleos perdidos y que la tasa de desempleo ha llegado a 6.5 por ciento.

Aunque podemos prever un difícil panorama económico el próximo año, la realidad es que el tamaño de las consecuencias depende en buena medida de la efectividad que tengan los programas de estímulos económicos que todavía están por definirse.

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